RESUMEN
Este trabajo reflexiona sobre el sistema editorial universitario en el marco de las transformaciones impuestas por el denominado capitalismo académico, caracterizado por la presión por alcanzar indicadores, la competencia “reputacional” y la estandarización de la producción científica. A partir de un enfoque crítico se desarrolla un marco conceptual que permite comprender cómo estas dinámicas configuran ciertas prácticas editoriales y condicionan la capacidad de las universidades para sostener proyectos de publicación socialmente significativos. Sobre esta base analítica, el estudio propone criterios y funciones renovadas para la edición académica, gestionadas a través de un modelo institucionalmente articulado, con apertura a la pluralidad epistémica y comprometido con perspectivas descolonizadoras.
La investigación se sustenta en la experiencia de reconstrucción del sistema editorial de la Universidad Católica de Cuenca, que sirve como caso de estudio para demostrar la aplicabilidad de las propuestas formuladas. El resultado es un planteamiento que ofrece herramientas para repensar la gestión editorial universitaria desde una lógica integradora, ética y orientada al bien público. El trabajo contribuye para ampliar la discusión sobre el papel de las publicaciones científicas en el escenario contemporáneo y delinear rutas para su transformación institucional.
Towards a Sustainable Editorial Ecosystem: General Diagnosis and Management Proposal
ABSTRACT
This work reflects on the university publishing system within the framework of the transformations imposed by the so-called academic capitalism, characterized by the pressure to meet indicators, reputational competition, and the standardization of scientific production. From a critical perspective, it develops a conceptual framework that makes it possible to understand how these dynamics shape certain editorial practices and condition the capacity of universities to sustain socially meaningful publication projects. Based on this analytical foundation, the study proposes renewed criteria and functions for academic publishing, managed through an institutionally articulated model that embraces epistemic plurality and is committed to decolonizing perspectives. The research draws on the experience of reconstructing the publishing system at the Catholic University of Cuenca, which serves as a case study to demonstrate the applicability of the proposed guidelines. The result is an approach that offers tools for rethinking university editorial management from an integrative, ethical, and public-oriented perspective. The work contributes to broadening the discussion on the role of scientific publications in the contemporary landscape and to outlining pathways for their institutional transformation.
INTRODUCCIÓN
El objetivo de este trabajo es doble: ofrecer un marco crítico y conceptual que permita comprender el sistema editorial universitario en un contexto marcado por lo que se ha denominado como capitalismo académico1, y, a partir de allí, fundamentar nuevas prácticas y funciones de la edición académica, orientándolas hacia un modelo articulado, descolonizador, plural y en conexión con las necesidades de los territorios donde operan las instituciones académicas. Este ejercicio se desarrolla a propósito de una experiencia específica, la reconstrucción del sistema editorial de la Universidad Católica de Cuenca.
Así, inicio proponiendo una idea: nuestra perspectiva entorno cultural está marcada por una suerte de dislexia. Con ello quiero decir que existirían dificultades de comprensión de las particularidades de los contextos culturales, ligados a interrupciones en la lectura y desciframiento del entorno y de sus necesidades. El conocimiento desarticulado de la realidad donde se produce incluye, desde luego, la gestión editorial académica en cuanto comunicación de la ciencia. Álvarez y Manzanet, tomando las ideas de Fernández, caracterizan la gestión académica, considerando su contenido y objetivos, como una actividad que se debería dedicar a “explicar con exactitud y profundidad los hechos de la realidad objetiva que nos rodea, expresar las relaciones causa-efecto entre los fenómenos y esclarecer las etapas del desarrollo histórico”2.
Pero en un contexto que además está marcado por un capitalismo epistémico, el sistema editorial académico, lejos de fomentar una circulación crítica del saber, se habría integrado a las prácticas del simulacro. Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no se tiene3. Publicar ya no significa comunicar conocimiento sino figurar; su éxito no es, necesariamente, el aporte al pensamiento sino la visibilidad. En este escenario proliferan publicaciones animadas por el fetiche de la indexación, donde el prestigio se mide por las métricas y no necesariamente por la pertinencia, dando origen a una cantidad innumerables de distorsiones y malas prácticas editoriales. Salatino y López Ruiz lo explican de esta manera: “La indexación pasa de ser un ‘índice’, un ‘indicador’ y, en definitiva, de proveer un indicio sobre la calidad eventual de la producción científica, a constituirse en un ícono, valorado en sí mismo, que acaba substituyendo al objeto que pretende representar. En otras palabras, se convierte en un fetiche, pasa a tener una valía propia y, de ser una señal de que un trabajo científico concluido pueda ser de relevancia y calidad, pasa a convertirse en su objetivo primero y previo: el conseguir ser publicado en una revista bien indexada. Este objetivo desplaza, incluso, los objetivos intrínsecos que motivan la investigación”4.
La “obligación” de publicar es en sí misma una consigna vacía. Impuesta, por los dispositivos de regulación académica que privilegian la cantidad; esta lógica reduce la producción intelectual a indicadores de producción científica, y lo que debería ser una herramienta de transformación pública deviene en sustentos funcionales para escalar en el escalafón docente o satisfacer los requerimientos de acreditación institucional.
Por lo tanto, no se puede hablar de gestión editorial crítica, sin asignarle un giro radical. Basado en la idea de Ecosistema Editorial CERLALC-UNESCO5 planteó la idea de pensar de manera institucional la generación de un ecosistema editorial sostenible, crítico, abierto, y capaz de superar gradualmente un esquema editorial basado en métricas y rankings, para devolverle a la publicación académica su potencia disruptiva y su capacidad de transformar el mundo. En esta perspectiva no se trata solo de llenar repositorios, sino de generar una acción intelectual con sentido que critica la publicación científica hecha negocio e integrada al supermercado de la ciencia como una mercancía intelectual6.
MÉTODO
La recopilación de información para el diagnóstico del sistema editorial se desarrolló mediante un diseño cualitativo-descriptivo basado en el uso de fuentes institucionales y documentales. Este procedimiento permitió identificar la estructura operativa del sistema editorial, los procesos que lo conforman y las acciones vinculadas con la gestión de las revistas. Para ello, se analizaron normas internas, lineamientos de funcionamiento, registros disponibles y documentos asociados a la producción editorial.
De manera complementaria, se revisó bibliografía relacionada con gestión editorial universitaria, formación de equipos editoriales, procesos de edición científica y modos de organización del trabajo académico en contextos marcados por un colonialismo epistémico. Esta revisión facilitó ubicar el diagnóstico dentro de un marco conceptual crítico.
La integración de estas fuentes permitió ordenar la información, identificar recurrencias, contrastar criterios y delimitar áreas de intervención. Sobre la base de este análisis se elaboró una propuesta orientada a reorganizar la gestión editorial de la Universidad Católica de Cuenca, considerando criterios operativos, académicos y administrativos que puedan ser implementados en etapas.
RESULTADOS
El sistema editorial de la Universidad Católica de Cuenca debe ser concebido haciendo una separación conceptual entre dos componentes: el primero tiene que ver con la gestión y publicación de los libros, proceso que está básicamente en manos de la Jefatura de Investigación en su parte académica, y de la editorial EDUNICA en su parte operativa (diseño, diagramación, impresión y divulgación), mientras que el segundo componente tiene que ver con las publicaciones periódicas académicas que actúan de manera autónoma. Esta desconexión al parecer no es un fenómeno aislado, sino que se reitera en varias experiencias de editoriales iberoamericanas7.
En julio de 2024, cuando se realizó el diagnóstico del estado de las publicaciones periódicas de la UCACUE, se encontró que la Universidad reconocía como oficiales a tres revistas Killkana (Salud y Bienestar, Ciencias Sociales y Técnica). No obstante, además de estas revistas existían otras como la revista Ciencia Estudiantil Unidad de Salud CEUS y la revista Odontología Activa, ambas gestionadas desde la Unidad de Salud y Bienestar. También la revista Decisión Gerencial gestionada en la Unidad académica de Ciencias Económicas y Empresariales, y la recién inaugurada revista de Derecho Directum, gestionada por la Unidad Académica de Ciencias Sociales desde la Sede Azogues. Finalmente, una revista Multidisciplinaria de Postgrados y otra denominada Killkana Proceedings, que acogía resúmenes y memorias de congresos realizados en la Universidad.
El diagnóstico mostró que, a pesar de que las publicaciones estaban respaldadas por la potencia institucional, no habían logrado consolidar una reputación apropiada al interior de la institución, tampoco fuera de ella. Pero esta condición no solo era producto del grado de indización o catalogación al que habían tenido acceso (el máximo logro de varias de ellas era haber accedido al catálogo 2.0 de LatinIndex), sino de la ausencia de una institucionalización de la gestión de las publicaciones, entendiendo su razón de ser.
La revista es una herramienta académica y científica que se sostiene y aporta a las funciones sustantivas de la Universidad, la investigación, la vinculación, la internacionalización, y concluye en la docencia, que cierra el ciclo de producción, uso y transmisión del conocimiento y del saber. En nuestra perspectiva, la gestión editorial de las revistas no puede concentrarse solo en cumplir y mantener los requisitos operativos de la indexación, como por ejemplo el mantenimiento de la periodicidad que ciertamente es importante para la vigencia de la revista.
Lo fundamental es que la adecuada gestión editorial debe contribuir a la producción científica, a la reflexión académica y a la comunicación de los resultados en beneficio de la sociedad. La impertinencia editorial, entonces, debe ser entendida como la condición de publicación de textos ajenos a los intereses de un contexto social determinado.
Un elemento ausente en el proceso editorial estudiado fue la inexistencia de una política editorial integral que establezca no solo el funcionamiento adecuado de las publicaciones periódicas estandarizando las condiciones mínimas de calidad, sino también garantizando la necesaria autonomía para su gestión. Al no existir una estructura institucional normativa, ni en consecuencia, operativa, que comprenda las particularidades de la gestión editorial de las publicaciones periódicas y su integración dentro de un ecosistema editorial académico, la acción editorial quedó relegada a una actividad informal. Considerada como un aporte de los docentes a la institución y sin ser reconocida de manera formal, la labor editorial no era evaluada, carecía de un presupuesto establecido específicamente para estas actividades, no existía capacitación del personal en gestión editorial, no existían apoyos administrativos, es decir, la acción editorial era una actividad constituida gracias al voluntarismo de sus editores y editoras. La carencia de una estructura institucional encargada de garantizar la gestión editorial integral afectó ciertamente la gestión editorial inmediata y mediata, volviéndola estructuralmente ineficiente y poco apreciada.
DISCUSIÓN
La producción del conocimiento subordinada a una lógica de rentabilidad simbólica desemboca en un capitalismo académico8, donde lo importante es el índice y la citación. Sin querer generalizar, pues siempre existen honrosas excepciones, podría decir que en este contexto la publicación ha dejado de ser un ejercicio de pensamiento para convertirse en una unidad de valor dentro de un mercado de visibilidad gobernado por los rankings y los intereses corporativos.
En este régimen, la indexación actúa como un filtro ideológico que excluye y expulsa todo lo que no se alinee con los formatos, idiomas y enfoques legitimados por los centros hegemónicos de poder epistémico. Así, se reproduce un colonialismo del saber que relega lo no estandarizado. Las publicaciones que no se someten a estos criterios son marginadas e invisibilizadas, sin importar su pertinencia.
A este cuadro se debe sumar un desplazamiento aún más inquietante, precipitado por las tecnologías de la comunicación. De la dislexia cultural anotada al inicio –donde el texto existe, pero desarticulado de su sentido–, la sociedad pasa a la alexia, en la que el texto como forma de pensamiento comienza a desaparecer.
En esta deriva, la emergencia de tecnologías como Alexa no es anecdótica y revela un giro de época: el paso de la escritura como forma de pensamiento, a los comandos de mando como dispositivos de eficiencia. Sin textos llegamos a un contexto posalfabético que Berardi destaca en sus investigaciones sobre Mcluhan9. El posalfabetismo puede ser visto como una mutación antropológica producida por una forma muy particular de acceso al conocimiento. No se trata solo de que se lea menos, sino de que se piensa menos desde la escritura y lectura del texto. Sin embargo, son los textos los que permiten la imaginación crítica, y esta suerte de deserción del texto refleja una crisis. Sin el texto, difícilmente pueden construirse puentes narrativos, lógicos y reflexivos, que posibiliten el diálogo con los otros.
Considerando lo anterior, pensar un ecosistema editorial diferente implica mucho más que rediseñar procesos técnicos y articular normativas. Publicar debe ser un espacio para pluralizar los modos de conocer y restituir la importancia de la reflexión colectiva sobre el mundo, volviendo a preguntarnos por qué publicamos.
Evidentemente, tal respuesta no puede estar inscripta exclusivamente en los beneficios institucionales que la labor editorial puede reportar. Publicar es un acto decisivo en la función mediadora que ejerce la universidad con la sociedad.
Es necesario hablar de un ecosistema editorial sostenible reconociendo que no existe una sola forma válida de producir y validar el conocimiento. La opción es asumir un pluralismo epistémico y metodológico que proponga una descolonización de los criterios de publicación, abriendo espacio para enfoques interdisciplinarios y alternativos, estéticos, experimentales, es decir, la forma no puede ser más importante que el contenido. Por lo que descolonizar los criterios de publicación es un proceso fundamental para cuestionar y replantear los marcos epistemológicos, culturales y políticos que han configurado históricamente el sistema académico global. Este concepto implica transformar la manera en que entendemos y validamos el conocimiento, particularmente en contextos donde los saberes comunitarios han sido derrotados e históricamente marginados. Descolonizar los criterios de publicación, no debe significar solamente acoger “otros” saberes, sino también transformar los propios criterios de calidad. La perspectiva de la descolonización epistemológica complementa los debates realizados desde la teoría crítica, agregándole una visión desde el sur, desde la subalternidad10.
Es necesaria la crítica a la mercantilización del conocimiento –Díez Gutiérrez incluso habla de la macdonalización de la educación superior11–, donde la publicación científica se convierte en un medio para la acumulación de capital simbólico (a través los factores de impacto), y no en un proceso de generación de conocimiento transformador. Las revistas predatorias, los pagos por publicar y la competencia académica son meros síntomas de este fenómeno que distorsiona la calidad e impacto de la publicación. Una alternativa sería reemplazar las lógicas de competencia por dinámicas colaborativas. El trabajo de los editores, revisores y académicos debe entenderse como un proceso colectivo de construcción del conocimiento, de intercambio constructivo y de formación mutua, y no un proceso punitivo. En este punto podría hablarse de una ética de la hospitalidad editorial, donde el proceso de revisión y acompañamiento sea formativo y ayude a madurar ideas.
La hospitalidad no solo tiene que ver con recibir al otro, sino con abrazar su diferencia y proveer un espacio para que se exprese. En el contexto editorial, la hospitalidad implica la creación de un entorno donde todas las voces sean bienvenidas. Esta hospitalidad sería ante todo un principio de organización de las formas de interacción, con un enfoque activo de acompañamiento, apoyo, y formación, haciendo que las editoriales y sus productos sean pensados como plataformas de encuentro, diálogo y co-creación pues, de hecho, la producción del texto implica la participación de una red, tanto en su producción como en su recepción, y es la consideración de los públicos receptores otro reto que debe asumir una gestión editorial sostenible.
Otro aspecto importante es la reconsideración de los editores como curadores de contenidos en cuanto profesionales de la información12. Muchas veces, los editores y los investigadores descartan el elemento político de la gestión de las publicaciones, y las decisiones editoriales se toman desde una perspectiva administrativa. La curación académica reclama una soberanía editorial, que recupere el control sobre lo que se publica, cómo se publica y para quién se publica. Apostar por publicaciones propias, abiertas, gestionadas con ética y rigor, pero también con autonomía frente a las lógicas extractivas del capitalismo académico. La sostenibilidad, en este sentido, es también una estrategia de resistencia, es construir un sistema editorial que mida su éxito por otros indicadores. Entonces vale la pena indicar que ya existen en el ámbito internacional declaraciones, manifiestos o coaliciones que critican las indexaciones hegemónicas, como la Declaración sobre Evaluación de la Investigación (DORA), el manifiesto de Leiden sobre indicadores de investigación, o el Acuerdo para la reforma de la evaluación científica (CoARA).
La idea es poder salir de una producción editorial conformista, que reafirma las estructuras y jerarquías existentes, omitiendo el pensamiento crítico. La gestión editorial académica debe recuperar su vocación disruptiva y transformadora, y volver a poner en el centro la libertad de pensar. Podríamos decir que un ecosistema editorial sostenible es aquel que protege y promueve el pensamiento crítico, empático y democrático, y publica lo que importa.
PROPUESTA DE GESTIÓN
Una propuesta de configuración de un Ecosistema Editorial Sostenible13 en la Universidad Católica de Cuenca se presentó como un paso fundamental para transformar la gestión editorial desde una visión académica y política, y como parte esencial de la función investigadora, “la cual se concreta a través de la transmisión de la ciencia, la técnica y la cultura, al socializar el conocimiento y expandir sus productos más allá del claustro universitario”14.
Este enfoque buscó ofrecer un conjunto de medidas concretas para contribuir en la producción científica significativa, alineada con las necesidades locales y con una gestión académica de calidad. Para ello fue importante establecer que, de los aspectos más preocupantes del diagnóstico, como la falta de una política editorial integral, la ausencia de una estructura administrativa que integre la gestión editorial en la organización funcional de la institución, y la inexistencia de procesos de formación profesional de editores, se desprendían algunas dificultades:
- Desconexión entre publicaciones y líneas de investigación: las revistas científicas no siempre alineadas con los proyectos de investigación de la universidad ni con los intereses y necesidades sociales de la comunidad.
- Carencia de capacidades en aspectos clave de la edición científica, con un impacto directo en la calidad de las publicaciones. Este punto es particularmente importante en la medida en que “la gestión editorial cada vez más exige de equipos profesionales en esta labor, así mismo de contar con personal de diferentes áreas académicas que logren enriquecer estos procesos”15.
- Dependencia de relaciones personales: el trabajo editorial no estructurado depende en gran medida de la buena voluntad de individuos, lo que limita la sostenibilidad en el tiempo y la calidad del proceso.
- Falta de recursos financieros para asegurar que las publicaciones tengan una gestión adecuada en todas sus fases.
En consecuencia, se construyó una serie de recomendaciones a fin de edificar el ecosistema editorial sostenible.
-
Crear una estructura académica y administrativa que tenga la función
de brindar soporte a cada revista.
Una instancia en la cual se asesore el diseño de normativas y reglamentaciones editoriales para todas las publicaciones periódicas; que aclare –a través de lineamientos formales– las condiciones de aparecimiento e inclusión de nuevas o futuras revistas. Una instancia en la que se discutan las estrategias para potenciar no solo el impacto académico de las revistas, sino su aporte a la consolidación de procesos de investigación y, lo más importante, de una cultura de investigación en la institución, que genere lazos editoriales con otras instituciones, que aporte en los procesos de comunicación académica y editorial, que plantee procesos de mejora continua de la gestión editorial, que fomente el acceso a espacios de capacitación escritural e, incluso, estimule el nacimiento de nuevos públicos. - Dotar de apoyos técnicos y operativos para el óptimo funcionamiento de las revistas. En primera instancia se podría hablar de la incorporación de gestores editoriales, liberando a los docentes de las labores operativas y permitiéndoles concentrarse en la gestión académica de la revista.
- Armonizar la participación de otras instancias institucionales en el proceso editorial. Esto supuso pensar en la generación de una estructura institucional coherente que sostenga académica, operativa y presupuestariamente la labor editorial de las revistas.
- Generar procesos de transición adecuados hacia el nuevo modelo de gestión.
- Estimular el uso de textos aparecidos en las revistas publicadas en la Universidad para enriquecer las fuentes de consulta en los sílabos académicos.
- Fortalecer procesos de capacitación editorial desde una perspectiva crítica.
- Incorporar elementos de comunicación y animación cultural y académica en torno a las publicaciones.
- Formar nuevos públicos lectores y contribuir al robustecimiento de una cultura investigativa.
CONCLUSIONES
En primer lugar, se ha construido un marco crítico y conceptual capaz de situar al sistema editorial universitario dentro de las dinámicas del llamado capitalismo académico, evidenciando sus tensiones, condicionamientos institucionales y desafíos estructurales. Este marco permitió reconocer cómo los procesos editoriales se ven afectados por lógicas de productividad, estandarización y competencia global, y por qué resulta necesario reconfigurarlos desde perspectivas que integren la reflexividad, la responsabilidad institucional y el horizonte público.
En segundo lugar, sobre la base de este diagnóstico conceptual, el estudio fundamentó un conjunto de prácticas y funciones renovadas para la edición académica, orientadas hacia la articulación institucional, la profesionalización sostenible, la apertura epistémica y la adopción de criterios descolonizadores y pluralistas. Este propósito se materializó a partir de la experiencia concreta de reconstruir el sistema editorial de la Universidad Católica de Cuenca, que sirvió como laboratorio institucional para demostrar la viabilidad, pertinencia y alcance de las propuestas aquí desarrolladas.
De este modo, el trabajo no solo aporta una lectura crítica del lugar que ocupan las publicaciones universitarias en el escenario contemporáneo, sino que también ofrece líneas de acción y criterios operativos para avanzar hacia un modelo editorial coherente, situado y capaz de responder a los desafíos éticos, políticos y académicos de nuestro tiempo y a las necesidades de nuestras poblaciones y territorios. Con ello, el estudio logra articular reflexión teórica y transformación institucional, cumpliendo plenamente con su objetivo doble, de comprender y reorientar la edición académica.