INTRODUCCIÓN


En la investigación escuchamos o leemos reiteradamente el término “revisión por pares”, que existe desde hace siglos1. Se trata de una piedra angular del proceso científico, en el que un trabajo es evaluado por terceras personas independientes del proyecto, expertas en el tema, en aspectos metodológicos o simplemente colegas2.

A lo largo de los años ha evolucionado enormemente desde intercambios informales y ocasionales entre académicos, hasta sistemas altamente organizados que operan hoy en día en todo el mundo para evaluar grandes volúmenes de artículos científicos y propuestas de subvenciones financieras para la investigación clínica3.


EJEMPLOS REALES


Para las personas evaluadoras (dos o más) implica someter los entregables científicos a la opinión subjetiva pero fundamentada por experticia y experiencia, con el objetivo de establecer el mérito del trabajo sobre la base de originalidad, calidad, rigor y validez3.

Para los autores es una fuente importante de retroalimentación sobre la redacción científica y la metodología de estudios, y puede ayudar en la profesionalización de investigadores jóvenes que aún están aprendiendo o iniciando su carrera4.

La tabla 1 expone diferentes escenarios académicos que incluyen ambos lados del proceso de revisión (evaluados y evaluadores). Dependiendo del contexto, se los suele llamar “revisor” o “evaluador”, que es mejor que el antiguo término “árbitro”, ya que la decisión final sobre un manuscrito habitualmente debe ser tomada por el editor y no por el revisor5.


Tabla 1. Escenarios académicos con revisión de pares


A pesar de ser considerado como el mecanismo más eficaz para garantizar la calidad, fiabilidad, integridad y consistencia de la literatura académica por la gran mayoría, la revisión por pares puede resultar frustrante, intimidante o misteriosa, por lo cual este artículo pretende responder a preguntas frecuentes en el proceso de formación y capacitación de investigadores.

¿PARA QUÉ SIRVE EL CIEGO EN LA REVISIÓN DE PARES?


Se utiliza principalmente para garantizar la imparcialidad y la objetividad en el proceso de evaluación, buscando minimizar cualquier posible sesgo que pueda surgir debido a factores como la afiliación institucional, la reputación de quien escribe (autoría), el género, la nacionalidad, o cualquier otra consideración personal. Se busca que los investigadores jóvenes y de cualquier país del mundo, provenientes de instituciones menos prestigiosas o de laboratorios menos conocidos, tengan confianza en que su trabajo será juzgado por lo que informan, y no por el dónde o quién6.

Por ejemplo, se ha informado un aumento significativo en la aceptación de resúmenes fuera de los Estados Unidos y de países de habla no inglesa cuando los revisores desconocían el país de origen de los trabajos7. Otro ejemplo histórico es del profesor y físico Alan Sokal, quien en 1996 presentó un manuscrito a una revista que lo publicó, siendo un reconocido “engaño académico” que permitió demostrar que no hubo revisión por pares académicos o expertos externos8. El modelo más comúnmente adoptado es el simple ciego, en el que los revisores conocen la identidad de los autores, pero los autores no conocen la identidad de los revisores9. Este es el sistema más común utilizado por las revistas científicas y representa aproximadamente el 85% de todas las revisiones de manuscritos3. También puede ocurrir la situación inversa, que los autores conozcan la identidad de los revisores, pero estos no conozcan la identidad de los autores (Fig. 1).


Figura 1. Ejemplo basado en un correo electrónico real recibido el 27/03/2024, en el que el equipo editorial comunica a las personas autoras el nombre del revisor. El manuscrito, con sugerencias, fue entregado al evaluador de forma anonimizada (sin incluir la autoría en la primera página).


En un formato doble ciego, los autores no conocen la identidad de los revisores, y la revista no informa oficialmente a estos sobre la identidad de aquellos. Sin embargo, su uso es limitado debido a la dificultad práctica de garantizar el anonimato de los autores cuando habitualmente existe la necesidad de autorreferenciar trabajos previos sobre el tema de investigación, citar los métodos utilizados ya establecidos en otros artículos, entre otras situaciones frecuentes.


¿COMO SER REVISOR/A?


No existen calificaciones formales para convertirse en revisor. Los posibles factores de selección incluyen experiencia profesional en el tema, reputación en el campo de experticia, familiaridad con los métodos utilizados, ausencia de conflictos de intereses, fiabilidad y desempeño pasados, y disponibilidad para revisar el artículo3.

Las plataformas actuales permiten puntuar a los revisores por parte del equipo editorial. Algunas características para poder ser “buen” revisor son las siguientes5:

  • Haber sido autor de artículos originales publicados.
  • Tener conocimientos en su propio campo/área de especialización (mantenerse actualizado, poseer capacidad de pensamiento crítico).
  • Haber revisado para otras revistas (preferible).
  • Comprender epidemiología y estadística básica.
  • Enfatizar tanto las fortalezas como las debilidades de la investigación.
  • Denunciar violaciones de comportamiento ético (p. ej., plagio, falta de aprobación ética).
  • Responder positiva y rápidamente a las solicitudes de revisión (predisposición).
  • Identificar sesgos propios/personales y minimizarlos.
  • Proporcionar una revisión constructiva, honesta y educada, objetiva, justa y exhaustiva.


ALGUNOS PROBLEMAS NO RESUELTOS

Sistema imperfecto y subjetivo


Las principales críticas del sistema conciernen a los siguientes aspectos: opiniones sesgadas o con prejuicios (que ya se mencionaron); tiempos de la evaluación (que conlleva lentitud en el proceso editorial); calidad de las opiniones (implica que artículos de mala calidad o con plagio puedan pasar la evaluación) y falta de transparencia en el proceso.

A pesar del acuerdo sobre la necesidad de que los revisores sean profesionales imparciales, éticos, fiables y críticos capacitados, existe una elevada discrepancia en las evaluaciones. La naturaleza subjetiva del proceso es evidente para todas las personas que participan. En relación con esto, existe un chiste académico muy utilizado que hace referencia al crítico número 310, que cuestiona un proyecto que gustó a los 2 primeros revisores.

Primer revisor: “Hallazgos muy interesantes, que podrían contribuir al campo”.

Segundo revisor: “Tiene datos sólidos y un análisis adecuado”.

Tercer revisor: “Carece de rigurosidad metodológica y no creo que deba ser publicado”.

Falta de entrenamiento y guías

En los últimos años, varias revistas y editores han difundido directrices y listas de verificación para autores, según cada uno de los principales diseños para garantizar informes coherentes y completos11. Si bien no todos los comités editoriales de las revistas científicas las recomiendan y/o exigen, hoy en día estas herramientas y recursos ayudan a los revisores a generar mejores devoluciones, ya sean las plantillas de Equator Network ® según el diseño de estudio (p. ej., www.equator-network.org ), como las evaluaciones de sesgo de Cochrane (p. ej., https://methods.cochrane.org/risk-bias-2), que facilitan evaluar métodos y resultados de forma estandarizada.

Sin embargo, las pautas para los revisores no son fáciles de encontrar. En una encuesta a 116 revistas de salud, encontraron que solo 41 (35%) proporcionaban instrucciones en línea para ellos12. Por ende, la mayoría aprende haciendo, mediante la experiencia y la tutoría: elaborando o recibiendo reseñas, obteniendo comentarios de revisores experimentados y luego replicando (como “por imitación”)13. Además, no existe un sistema de capacitación estándar para garantizar la calidad y la coherencia14.

Habitualmente, la etiqueta final que se debe expedir es “no publicable”, “publicable con cambios mayores” o “publicable con cambios menores”. Los revisores deben considerar la importancia del manuscrito, su rigor y la claridad de la presentación15, pero no está definido específicamente cuándo elegir un veredicto o el otro. Indudablemente, los comentarios deben ser lo más específicos posible, y tener un tono constructivo y respetuoso.

Trabajo no remunerado

Puede resultar difícil encontrar revisores ya que los existentes están sobrecargados. Se trata de personas que están muy ocupadas en su vida profesional, por lo que en realidad se les estaría pidiendo que hagan tareas adicionales por las noches y los fines de semana, mayoritariamente sin retribución económica.

Existen algunas recompensas financieras “en especie”, como por ejemplo: acceso gratuito o descuentos a revistas pagas, regalías de poco monto (p. ej., taza o libro). También existen reconocimientos académicos como: a) agradecimiento a revisores en el último número del año de la revista (p. ej., nombres públicos en sitios web); b) emisión de certificados que acreditan puntos de educación médica continua u horas de trabajo reconocidas para la recertificación de especialidad (p. ej., PDU, del inglés por Unidad de Desarrollo Profesional); c) invitaciones a eventos sociales (p. ej., inscripción gratuita a congreso científico). Estas compensaciones ayudan a paliar la falta de revisores.

La revisión por pares, aun imperfecta, aporta un valor agregado que fortalece la certeza de la evidencia, garantiza calidad, precisión y validez de los estudios a través de la validación experta y del consenso metodológico, mejoran visibilidad, reputación y credibilidad dentro de la comunidad. El hecho de ser revisor facilita nuevas invitaciones (p. ej., como experto temático o speaker) o convertirse en editores jefe, y/o miembros del equipo editorial.