INTRODUCCIÓN
La revisión por pares es el mecanismo formal por el que los manuscritos académicos son sometidos al escrutinio de expertos dentro del campo de conocimiento abordado1. Es una parte indispensable en el proceso de publicación de artículos científicos, para garantizar la originalidad y calidad de los trabajos publicados por las revistas. Cuando se envía un manuscrito, el editor realiza una primera evaluación y, de considerarlo, designa al menos dos revisores expertos en el tema para su revisión. Aunque este proceso puede parecer tedioso, es fundamental para mejorar la calidad del trabajo2.
Una vez finalizado el proceso de revisión, los autores reciben una de las siguientes decisiones: manuscrito aceptado sin modificaciones; aceptado con revisiones menores; aceptado con modificaciones mayores; o rechazo directo. Aunque poco frecuentes, los dos primeros escenarios son los más favorables, ya que requieren modificaciones pequeñas que deben realizarse a la brevedad. En contraste, las revisiones mayores presentan dificultades a la hora de responder a los revisores.
A modo de referencia, se estima que en la primera instancia de los artículos, el 0,3% son aceptados, mientras que en el 8,5% se sugieren modificaciones menores antes de la aceptación y, en el 20%, requieren modificaciones mayores3. La respuesta más habitual es el rechazo directo.
Tales estadísticas resultarían aún menos favorecedoras para autores latinoamericanos debido a las desigualdades que afectan al “Sur Global”. Entre los factores más relevantes se encuentran la falta de financiamiento para investigación y educación, las barreras lingüísticas y el denominado “sesgo geográfico”13. Estos y otros factores generan impedimentos significativos en el proceso de publicación científica para autores no angloparlantes14,15.
Este artículo aborda las respuestas que pueden dar los revisores y proporciona estrategias para responder efectivamente a cada tipo de decisión, con el objetivo de aumentar las posibilidades de publicación.
Tipos de decisiones
Rechazo directo
Recibir un rechazo directo es difícil, por lo que es importante aprender a aceptarlo y no tomárselo como personal3,4. De hecho, se estima que aproximadamente el 70% de los artículos se rechazan en la primera revista a la que se envían3.
Entre los motivos más frecuentes por los cuales los manuscritos son rechazados se encuentran la exposición incoherente y poco clara de las ideas o metodologías, la interpretación errónea de los resultados obtenidos, la selección inapropiada de los métodos para alcanzar los objetivos planteados, y la escasa relevancia científica del trabajo9,11. Incluso el rechazo puede deberse a factores no relacionados con la calidad del manuscrito, como la falta de ajuste a la temática de la revista o la coincidencia con publicaciones similares.
Ante el rechazo, es recomendable considerar el envío del manuscrito a otra revista. Se deben revisar los comentarios realizados por el editor y ajustar el artículo. Este proceso debe realizarse con celeridad para mantener la relevancia de los datos del trabajo3.
Aceptación con revisiones
Es esperable que, como autor, uno se enoje o se frustre al recibir una aceptación con revisiones, ya que dedicó muchas horas a su escritura y desarrollo. Sin embargo, una aceptación con revisiones indica que la revista está interesada en el trabajo y considera que puede ser adecuado para su publicación con algunas mejoras.
Los autores pueden recibir observaciones relacionadas tanto con el contenido científico-técnico de su manuscrito como con su redacción y presentación. En cuanto al contenido, las observaciones pueden incluir sugerencias para agregar información o detalles adicionales a una explicación, aclaraciones sobre descripciones específicas, o incluso aprobaciones o confirmaciones por parte de los revisores. Con respecto a la redacción, es común recibir comentarios sobre la reestructuración de oraciones o párrafos, sugerencias de sustitución de términos y recomendaciones de corrección de idioma12.
Los artículos que son aceptados con revisiones pueden contener dos tipos de sugerencias: revisiones mayores, que implican modificar una parte considerable del trabajo, como la adquisición de datos adicionales o ajustes clave del análisis estadístico; y revisiones menores, que se centran en ajustes en la presentación de los datos existentes o correcciones relacionadas con la estructura de las oraciones o el texto5. Es importante destacar que, aproximadamente el 90% de los artículos con sugerencias de modificaciones menores son aceptados luego del segundo envío y cerca del 50% de aquellos con revisiones mayores logran la aceptación tras los ajustes requeridos3.
Es una buena práctica esperar un tiempo después de leer las revisiones para procesar los comentarios. Luego, se debe retomar el trabajo y responder de manera amable y cordial, agradeciendo las sugerencias realizadas. Una estrategia útil es el acrónimo CALM (por sus siglás en inglés: Comprehend, Answer, List, Mindfull), es decir, comprender lo que el revisor plantea, responder a cada punto, listar las revisiones y ser considerado facilitando la revisión al revisor6. En la figura 1 se puede encontrar un diagrama que resume este método.
Hay que tener en cuenta que, por lo general, los editores y revisores dedican su tiempo para revisar los manuscritos de manera voluntaria (ad honorem). Las sugerencias tienen el objetivo de mejorar la calidad del trabajo y garantizar que cumpla con los estándares de la revista. Además, los revisores pueden identificar errores que los autores no percibieron, contribuyendo así a mejorar el manuscrito7.
Respondiendo a los revisores: carta de respuesta
1. Agradecer inicialmente y explicar el proceso
Iniciar la carta agradeciendo a los revisores por el tiempo y esfuerzo dedicados al manuscrito, así como por sus valiosos comentarios. Además, es importante explicar cómo se responderá a las sugerencias realizadas. Por ejemplo, mencionar que las respuestas se mostrarán tal como fueron enviadas y utilizando un color, resaltado, negrita o cursiva. Esto facilitará el trabajo del revisor, ahorrándole tiempo y demostrando interés por parte del autor, ya que está siendo minucioso.
2. Responder educada y constructivamente
Es de buena práctica comenzar cada respuesta reafirmando la sugerencia del revisor. Esto asegura que el revisor vea que se comprendió y consideró su comentario.
Responder de manera educada y respetuosa. Aunque puede ser tentador refutar ciertos comentarios del revisor, especialmente cuando se está en desacuerdo, hacerlo puede disminuir las probabilidades de aceptación del manuscrito.
Se recomienda evitar un tono confrontativo. Las sugerencias deben ser abordadas de manera constructiva para aumentar las posibilidades de aceptación del manuscrito. Se debe recordar que el objetivo del proceso de revisión por pares es obtener información útil y realizar las modificaciones necesarias que se consideren pertinentes para mejorar la calidad del trabajo5.
Una herramienta para asegurarse de que se está usando el tono adecuado es pedirle al resto de los autores del manuscrito que revisen la carta de respuesta. Dado que las revisiones deben ser realizadas por todos los autores del artículo, permitir que ellos la lean antes de enviar la respuesta puede evitar disgustos consecuentes a la escritura con un tono confrontativo.
3. Explicar puntual y detalladamente
Abordar cada sugerencia de los revisores de manera puntual y detallada en la carta de respuesta. Se deben abordar todos los comentarios, incluidos los relacionados con correcciones menores como errores gramaticales. Ignorar comentarios puede ser perjudicial y afectar negativamente la evaluación del manuscrito. Se debe aprovechar la libertad de extensión de la carta de respuesta para proporcionar explicaciones claras y completas4.
4. Identificar los puntos para defender y prescindir
Realizar las modificaciones sugeridas por los revisores demuestra apertura a sus sugerencias y suele ser el camino más fácil. Esto es especialmente útil cuando se trata de cambios de formato, cómo agregar tablas, eliminar secciones o ajustar la redacción de oraciones.
Aunque es importante considerar todas las sugerencias, no siempre es necesario implementar cada una. Por ejemplo, si el autor considera que su método analítico, redacción o elección de palabras es más adecuado que la sugerida por el revisor, debe argumentar su punto de vista de manera clara y profesional, pudiendo rechazar la sugerencia4.
Es importante recordar que, al final del día, el autor es el principal responsable del trabajo final. Por lo tanto debe estar completamente conforme con el artículo para poder defenderlo.
Si se realizaron modificaciones, se puede copiar textualmente o especificar en qué parte del artículo (página, número de párrafo, o número de línea) se incorporaron. En caso de no realizar cambios, se debe proporcionar una justificación profesional que explique claramente la decisión tomada2. Aunque se puede estar en desacuerdo con el comentario del revisor, es fundamental respaldar la posición con argumentos adecuadamente fundamentados (Tabla 1)8.
Tabla 1.
5. Agradecer al finalizar la carta
Al finalizar el proceso de respuesta, es importante agradecer nuevamente a los revisores por sus sugerencias y el tiempo dedicado. Es de buena práctica agradecer en nombre de todos los autores, los cuales deberían formar parte del proceso de la revisión de sugerencias.
En el anexo 1 se encuentra una plantilla de carta de respuesta a revisores que puede ser utilizada por los autores que así lo requieran.